Saturday, April 12, 2008

Tácticas de sueño

Cuando tenía 2 años, me pasaron de una cuna a una "media cuna", la cuál era como la mitad de un colchón individual, con barrotes a los lados, sin estar totalmente enjaulada. Recuerdo que muchas noches mi madre dormía ahí conmigo. Supongo porque me daba miedo, o qué se yo. La pobre, no sé cómo dormía tan incómoda. En fin...

Cuando cumplí 5 años, mi abuelita decidió regalarme un juego de cuarto de niña grande. La cama era matrimonial. Me costaba mucho trabajo dormir ahí, solita, así que ponía una gran muñeca al lado mío. Era una de esas muñecas, con el cuerpo suave de tela, y la cabeza y las manos de plástico. Era bastante grande, quizás un poco más bajita que yo. Así al menos, no sentía el vacío.

Cuando cumplí 10 años, mi mamá cedió ante mi capricho de tener una cama de vuelos (con toldo de tela y cortinas a los lados). Lo más cursi posible. Ésta era individual. Ahí dormí muchos años, aunque seguía sintiéndome sola en las noches.

Cuando cumplí 15 años, no quise fiesta de 15 años. Afortunadamente, mi madre no me obligó a vestirme de tul rosado (hubiera parecido un gran merengue o un algodón de azúcar) ni nada de eso. Pero pedí de cumpleaños que se remodelara mi cuarto. Desde que tenía como 6 años estaba pintado de rosa pálido por completo. Para mi adolescencia, ya estaba harta del rosa pastel. Así que me fuí a los extremos y quise blanco y negro. El piso era como de ajedrez, loza blanca y negra a cuadros. Paredes blancas (porque en negro era demasiado extremo), pero los marcos de las ventanas, las puertas del clóset, el cuarto y el baño en negro. Y la cama, de nuevo individual, en negro.

Esa soledad en la cama creo que nunca se me quitó por completo. En la cama individual aprendí a darme la vuelta sin caer de la cama, algo así como si rotara sobre mi propio eje. La puse contra la pared, para al menos tener algo a mi lado. Los muñecos ya estaban de sobra.

Ahora, hasta los 28 años he aprendido más o menos (no del todo) a sobrellevar esa soledad en la cama. Ya no sufro con temor de caer al darme la vuelta. En una cama queen size, lo mejor es dormir en el medio para no sentir que falta algo a tu lado. Y en caso de que la soledad regrese, ya tengo una almohada corporal, de esas que son largas largas, como para abrazarla mientras uno duerme.

Pero con todo y mis tácticas, no niego que a veces quisiera poder sentir un cuerpo cálido del otro lado del colchón, que me pelee las sábanas e impida que me de la vuelta por completo.









Photo from: http://www.crateandbarrel.com

4 comments:

El amante said...

Un beso
http://gorditafeliz.blogspot.com/2008/04/para-cb-y-par-todas-las-cb-del-mundo.html

Shopping XL said...

Paciencia guapa! Cada estado sentimental tiene sus ventajas, y por eso tienes que disfrutar hasta que llegue el "Principe azul" que te ate ya para siempre! ;)

CLICK CLICK... said...

"If you build it, they will come"

PS
I'm sorry if my response to your comment made you feel uncomfortable. Silly joke. I apologize. Request fulfilled. Friends as ever?

Patri said...

ains bonito post, la soledad a veces es una sensación que tenemos porque nos faltan cosas en nuestra vida, o porque no las valoramos del modo que hay que hacerlo. Disfruta de ti misma, uummm, la camita para ti sola....disfruta de eso, que como dice Shopping, un día llegará ese príncipe azul o verde, y entonces discutireis porq te ronca en la oreja y no te deja dormir, jiji. Hay q disfrutar de cada estado que uno tiene. Yo hasta hace poco tb me sentía muy sola, para mi una pareja es muy importante, pero bueno cuando tenga q ser..., será, de momento hago cosas q me hacen feliz, y disfruto de estirarme o acurrucarme en mi camita, jiji. besitos princesa